Un Ingreso Familiar de Emergencia Universal y la entrega de un «Bono de Alivio para las Pymes» fueron las medidas presentadas por el régimen de Sebastián Piñera. Sin embargo, las ofertas se alejan de propuestas que han nacido de sectores fuera del bloque gobernante.
La noche del pasado miércoles 26 de mayo, Piñera dio a conocer su propuesta, luego de semanas de conversación con representantes de otros sectores políticos, sobre los llamados «mínimos comunes».
Al igual que en ocasiones anteriores, en la instancia el presidente en funciones, Sebastián Piñera, no se refirió en ningún momento a la exigencia que se ha levantado desde hace meses para afrontar parte de los efectos del desastre sanitario, social y económico que golpean a la inmensa mayoría de la sociedad: Renta Básica Universal.
Por el contrario, los anuncios de Piñera contemplan una continuación y profundización de las políticas insuficientes que ya han probado su escasa eficacia, como el Ingreso Familiar de Emergencia y la entrega de bonos focalizados a la población. A lo anterior, muchos le llaman «caridad», cuando las arcas fiscales se llenan con los impuestos y el valor producido por las clases trabajadoras y el pueblo.
Las medidas anunciadas por cadena nacional de medios de comunicación abordaron dos ítemes: Ingreso Familiar de Emergencia Universal y Nuevo Apoyo a las Pymes.
Respecto de la primera, Piñera indicó que «será el equivalente a la Línea de la Pobreza, lo que significa que un hogar de una persona recibirá un aporte de 177 mil pesos, un hogar de 4 personas recibirá un aporte de 467 mil pesos y un hogar de 10 personas recibirá un aporte de 887 mil pesos», con la pretensión de llegar a 14,8 millones de personas, y continuando con la lógica de distribuir aportes por hogares, pagándose en los meses de junio, julio y agosto.
En esa línea, la Fundación Sol ya presentó una propuesta , la cual es muy diferente a la del gobierno, y se acerca mucho más al gasto mediano de los hogares.
